Carnavales eran los de antes: "no se pueden tirar huevos de avestruz"
La historia de los festejos de carnaval en Argentina es muy prolífica y las formas en que se los hacía variaron según las épocas. Ya Juan Manuel de Rosas los reglamentó y después prohibió. En las décadas de 1950, 1960 y 1970 tuvo su apogeo con el juego con agua (ver video).
Los carnavales en Buenos Aires se podían poner pesados. La gente se divertía, pero algunos se zarpaban un poco: había quienes aprovechaban para robar casas y otros que tomaban y jugaban en exceso, entonces había peleas, heridos y bardo. Esto llevó a que Juan Manuel de Rosas buscara reglamentar la cuestión en 1836. Decretó que los juegos de carnaval empezarían "a las dos de la tarde, cuya hora se anunciará por tres cañonazos (...) y concluyendo al toque de oración". Había reglamentaciones rígidas como las que disponían que "el juego que se haga desde las azoteas, ventanas o puertas (...) solo podrá ser con agua sin ninguna otra mezcla, o con los huevos comunes de olor, y de ninguna manera con los de avestruz" y otras que parecían estar de más pero que dan idea de cómo se desvirtuaba el carnaval: "nadie, jugando por la calle, podrá asaltar ninguna casa, ni forzar alguna de sus puertas o ventanas (...) en continuación del juego".
Sin embargo, en los carnavales seguía habiendo excesos y el 22 de febrero de 1844, los prohibió "para siempre". ¿Las razones? Según los considerandos del decreto: "semejante costumbre es inconveniente a las habitudes de un pueblo laborioso e ilustrado" y con ella "el tesoro del Estado se grava y son perjudicados los trabajos públicos (...) la industria, las artes y elaboraciones en todos respectos sufren por esta pérdida de tiempo", se registran "notables perjuicios a la agricultura y muy señaladamente a la siega de los trigos" y "se perjudican las fortunas particulares y se deterioran y ensucian los edificios de las ciudades por el juego sobre las azoteas, puertas y ventanas". Además, sostenía el Gobernador de Buenos Aires "que la higiene pública se opone a un pasatiempo de que suelen resultar enfermedades" y "que las familias sienten otros males por extravío indiscreto de sus hijos, dependientes o domésticos". Por todo esto quedaba "abolido y prohibido para siempre el juego de Carnaval". ¿Qué les pasaría a los que violaran esta disposición? "Sufrirán la pena de tres años destinados a trabajos públicos del Estado. Y si fuesen empleados públicos serán además privados de sus empleos".
Ya en las décadas de 1950, 60 y 70, en el siglo XX, tuvo su apogeo con el juego con agua
Fuente: De historia somos
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